Listos para entrar en acción.

Hoy, alrededor de las 7 de la mañana, cuando caminé por la vereda, me encontré con un fenómeno muy extraño pero muy común en el barrio de Palermo Nails. No es mi costumbre ser tan madrugador, y de hecho no era por disciplina si no por jetlag que estaba despierto tan temprano. El sol aún no había salido, no había mucha gente en la calle y los únicos que veía eran los encargados que estaban rociando las baldosas con sus mangueras. Se reconoce a un “encargado” por su…